Ciudad de Buenos Aires aprobó un nuevo código urbanístico y de edificación

La Legislatura de la Ciudad dio aprobación inicial a los nuevos códigos urbanístico y de edificación. Tras cinco horas, la votación en general resultó de 34 votos afirmativos, 20 negativos y 6 abstenciones.
El actual código de Planeamiento Urbano está vigente desde el año 1977 y determina dónde, cuánto y con qué criterios se debe construir en la Ciudad, mientras el código de Edificación establece cómo y con qué materiales y data de 1943. Así, las dos columnas en las que se asienta el desarrollo de Buenos Aires responden a paradigmas que hoy resultan obsoletos, como la zonificación y la preponderancia del automóvil como medio de transporte; asi como sufren de falta de criterios de sustentabilidad ambiental y nuevas tecnologías.

El Gobierno de la Ciudad impulsa entonces este nuevo marco normativo que acompañe el desafío de generar una ciudad más integrada que mire hacia el futuro. Para ello, se propuso un modelo transparente e inclusivo que privilegie la mixtura de usos en los barrios, que sea abierto a la innovación y que promueva la sustentabilidad y el cuidado ambiental.

“Después de 2 años de debate abierto y plural, la Ciudad de Buenos Aires está cada vez más cerca de tener un marco normativo adaptado a los desafíos del siglo XXI. El nuevo Código Urbanístico viene a establecer reglas claras sobre las alturas máximas de los edificios y promueve un modelo en el que los vecinos puedan vivir, trabajar y disfrutar en su mismo barrio. Por su parte, el Código de Edificación incorpora nuevas técnicas, materiales y tecnologías, permitiendo la construcción de edificios de mejor calidad a menor costo”, dijo Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte.

Para llegar a los textos que se debatieron en el recinto, se realizó un proceso de participación que permitió enriquecer y completar el trabajo técnico. Este proceso abierto y de convocatoria pública se inició en octubre de 2016 e incluyó a vecinos, ONG, asociaciones profesionales, comunas y representantes de barrios emergentes, entre otros, y continuó luego en la Legislatura.

Desde octubre 2016 hasta el envío de los proyectos a la Legislatura, 4900 vecinos participaron de 30 encuentros que se realizaron con modalidad de taller en cada una de las 15 comunas.

En una primera visita, técnicos presentaban los borradores de los códigos en lo que se estaban trabajando y los vecinos trabajaban en mesas cada uno de los puntos de interés. En una segunda visita, se recopilaban y debatían los aportes, que eran relevados por los equipos para su posterior evaluación e incorporación.

En este proceso se recopilaron 2100 propuestas (1400 para el Código de Edificación y 700 para el Urbanístico) de las cuales 64 fueron incorporadas al código urbanístico y 700 al de edificación.

Además se realizaron 6 foros participativos multitudinarios, de convocatoria abierta donde se fueron presentando las novedades de los proyectos, del cual participaron XXXX personas.

A su vez, se llevaron a cabo 77 eventos con las distintas entidades profesionales, académicas, gubernamentales y ONG’s, reuniendo a más de 100 instituciones.

Para alentar la transparencia en el proceso, los borradores de ambos códigos fueron compartidos a través de la web de Gobierno de la Ciudad y las convocatorias se realizaron de forma masiva a través de mailing y redes sociales, con 870.000 destinatarios contactados.

En abril de 2018 los proyectos fueron presentados en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y fueron remitidos a la Comisión de Planeamiento Urbano. Allí continuó el proceso de debate y participación.

Durante 5 meses, se realizaron 24 reuniones y mesas de trabajo para debatir el Código Urbanístico y 15 para el Código de Edificación con los vecinos como voz preponderante. Para lograrlo, se decidió ampliar el uso de la palabra de los vecinos a más de una hora, superando ampliamente el tiempo fijado por el reglamento de la Legislatura.

Los proyectos que hoy pudieron ser tratados en el recinto son el resultado de un trabajo mancomunado entre los vecinos, especialistas y diferentes organizaciones que busca contribuir a que tengamos una Buenos Aires sustentable, inclusiva e integrada.

El proceso continuará en la Legislatura, donde se convocará a una audiencia pública y luego volverá a debatirse para su sanción definitiva.



Con el objetivo de reducir el uso del automóvil, se impulsa una ciudad policéntrica para que los vecinos puedan vivir, trabajar y disfrutar en el mismo barrio. Para eso, el nuevo Código distingue 4 “Áreas de mixtura de usos” en función de las características del barrio y la cuadra. Por ejemplo, en aquellas zonas predominantemente residenciales se podrán incorporar comercios pequeños, mientras que en grandes corredores como avenidas estará permitido instalar oficinas y locales más grandes, tanto de comercios como de servicios. 

Por primera vez incorpora criterios de sustentabilidad:
Incluye el compromiso ambiental para las nuevas construcciones a través de 3 ejes de acción, la prevención de concentración del calor o “islas de calor” a través de la incorporación de los conceptos de techos verdes o cubiertas reflectivas; la prevención de inundaciones a través de la recolección y uso del agua de lluvia; la restauración de la biodiversidad mediante la reincorporación de vegetación nativa, tendiente a fomentar los espacios verdes.

Más previsibilidad y transparencia:
determina 6 alturas distintas según las zonas, en reemplazo de las 27 que actualmente están vigentes. Estas van desde planta baja y dos pisos (9 m) hasta planta baja y 12 pisos (38 mts). La simplificación dará más previsibilidad en la construcción y evitará “sorpresas” para los vecinos como la construcción de una torre al lado de su casa. Los vecinos van a poder consultar en línea qué altura se podrá construir en su manzana.

Reconoce a las villas como parte de la Ciudad:
las villas son reconocidas como barrios, estableciendo la garantía de servicios e infraestructura pública como en el resto de la Ciudad e impulsando la participación de los vecinos.



Elimina la obligatoriedad de la vivienda del encargado e incorpora nuevos materiales y sistemas de construcción más eficientes como el durlock y el Steel Framing. Además elimina la obligatoriedad de usos de materiales específicos. El Código vigente detalla algunos aspectos particulares y anticuados como la obligación de que la mesada de la cocina sea de mármol o que las paredes sean pintadas a la cal. 

Más sustentabilidad:
promueve el uso eficiente de la energía al fomentar el uso de iluminación LED, filtro solar en la medianera sur de los edificios y menor aislación en la medianera norte. Incorpora sistemas de captación y retención del agua de lluvia con tanques de acopio o reserva y el estacionamiento para bicicletas en los edificios.

Impulsa la arquitectura inclusiva:
Habilita los baños unisex el baño familiar en lugares públicos, el cambiador en baños masculinos y femeninos. Establece las características de lactarios y criterios de acceso universal, teniendo en cuenta a las personas con movilidad reducida. Entre ellos, la eliminación de la obligatoriedad de bañera, pasillos de 1 m para sillas de ruedas, incorporación de rampas y pasamanos de ambos lados.